Médicos Debaten Conexiones ALS-Estatinas
Recientemente, un reporte del Centro de Colaboración para el Control Internacional de Fármacos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ocasionó un revuelo en la comunidad de esclerosis lateral amiotrófica (ALS) y la industria farmacéutica al sugerir que fármacos ampliamente recetados para reducir el colesterol podrían incrementar el riesgo de desarrollar ALS.
El artículo, publicado en junio en la revista Drug Safety, es extraordinariamente cauteloso en su tono, advirtiendo a los lectores que los autores “no hacen más que emitir una señal para trabajo y análisis adicionales” de una posible conexión entre la ALS o lo que ellos llaman un “síndrome parecido a ALS” y el uso de medicación con estatinas, como atorvastatina (Lipitor), lovastatina (Mevacor), simvastatina (Zocor) y otros. La publicación del artículo llevó a una historia de primera plana en la edición del 3 de julio del Wall Street Journal.
Buscando en Vigibase, una base de datos de OMS que sigue la pista a reportes individuales de posibles reacciones adversas a fármacos en todo el mundo, I. Ralph Edwards y sus colegas encontraron 43 reportes de desarrollo de ALS o un trastorno similar a ALS en personas tomando medicación con estatinas. Encontraron que 40 de ellos ameritaban un estudio más minucioso.
En el artículo de Drug Safety, Edwards y los otros autores afirman que “necesitan considerar que la asociación entre un síndrome parecido a ALS y las estatinas es un descubrimiento fortuito”. Pero también advierte que creen que su método de recabar datos está libre de cualquier predisposición obvia en la información y que existe alguna plausibilidad biológica para la hipótesis que las estatinas podrían estar conectadas con la ALS.
Las estatinas están diseñadas para reducir los niveles de suero colesterol, y probablemente reducen también el contenido de colesterol de las membranas que rodean las células musculares y nerviosas. Eso, según la hipótesis de algunos, podría hacer estas membranas más frágiles de lo que serían de otra forma.
Descubrimientos anteriores han mostrado que un pequeño porcentaje de consumidores de estatina desarrollan anomalías musculares suficientemente serias para ameritar dejar de tomar el fármaco, y que las enfermedades musculares demasiado leves para ser detectadas pueden “desenmascararse” con el uso de estatinas.
La primavera pasada, la neuróloga Ericka Simpson en el Centro MDA/ALS en el Instituto Neurológico Metodista en Houston comenzó una prueba para examinar los efectos de atorvastatina (Lipitor) en unas 50 personas con ALS. (Ver Lipitor (Atorvastatin) - Phase 2.)
Paradójicamente, la base lógica para el estudio de Houston es que los efectos antiinflamatorios de la atorvastatina en el sistema nervioso podrían ser beneficiosos en ALS.
El sistema inmunológico y las reacciones inflamatorias que algunas veces inicia son “a veces protectoras, a veces destructivas”, dice Stan Appel, director del Centro MDA/ALS en Houston. “Dado que [la atorvastatina] sí tiene algunos efectos antiinflamatorios, podría ser protectora. Tenemos que descifrar qué está sucediendo. Si nuestro pequeño estudio piloto se ve significativo y el Lipitor es protector, debiéramos hacer un estudio mayor. Si se ve dañino, debiéramos darlo a conocer”.
Para mientras, dice Appel, recomienda a las personas con ALS que sigan las indicaciones de sus cardiólogos al decidir si debieran continuar tomando medicamentos para reducir el colesterol.
Enfatiza que él no cree que los médicos debieran decirle a las personas que dejen de tomar estos medicamentos, aun cuando tienen ALS, “si el riesgo es considerable con respecto a la enfermedad cardiovascular”. Dice que no considera que ninguno de los datos producidos hasta ahora sea significativo ni importante y que está esperando los resultados del estudio de Houston y otros.
En enero pasado, la MDA otorgó una subvención a la epidemióloga Lorene Nelson en la Universidad de Stanford (California) para evaluar si la medicación con estatinas incrementa el riesgo de desarrollar ALS o influye la progresión en aquellos que ya tienen la enfermedad.
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