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INFORME DE CONFERENCIA:
CARDIOMIOPATIA EN DISTROFIA MUSCULAR



Tucson, Arizona, septiembre 2003
por Margaret Wahl
Editor Médico Científico de la Asociación de la Distrofia Muscular


Unos 50 médicos clínicos y científicos, muchos de los cuales tienen subsidios para la investigación otorgados por la Asociación de la Distrofia Muscular (MDA), se reunieron en Tucson del 28 al 30 de septiembre para hablar de la cardiomiopatía. Este deterioro del músculo cardíaco, observado en formas diversas de distrofia muscular, se ha convertido en el asunto de vital importancia para la calidad de vida y longevidad, ya que la respiración asistida y los corticosteroides han posibilitado aun a las personas con las formas más graves de Distrofia Muscular (MD, siglas en inglés), a vivir más tiempo y a lograr sus objetivos educativos y ocupacionales.

EL ALCANCE DEL PROBLEMA
Casi todas las distrofias musculares pueden afectar al corazón, porque, después de todo, el corazón es un músculo. Sin embargo, existen diferencias entre el tejido muscular cardíaco y esquelético a niveles celular y molecular, y las funciones del músculo cardíaco son ciertamente diferentes a las del músculo esquelético.

También, el grado de implicación de los músculos esqueléticos, que determina qué tan activa puede ser una persona con MD, afecta la función del músculo cardíaco.

Los efectos cardíacos difieren entre las formas diversas de MD. (Esta conferencia se centró en la distrofia muscular y no se discutieron las formas no MD de la enfermedad neuromuscular).

En cuanto a información sobre cardiomiopatía, ver “The Heart Is a Muscle, Too,” part 1 (“El Corazón También Es un Músculo,” parte 1). Por lo que se refiere a información básica sobre defectos de conducción, ver “The Heart Is a Muscle, Too,” part 2.

Jeffrey Towbin, receptor de un subsidio de la MDA, copresidente de la reunión y profesor en el Departamento de Pediatría, División de Cardiología, en el Baylor College of Medicine en Houston, resumió las enfermedades graves y los defectos genéticos relacionados con cardiomiopatía dilatada, un estado grave en que la capa muscular del corazón se adelgaza y relaja, obstaculizando su capacidad de bombeo. (El subsidio que la MDA otorgó a Towbin es para estudiar cómo ocurre exactamente la cardiomiopatía dilatada en la distrofia muscular.)

Este tipo de cardiomiopatía se observa con frecuencia en las distrofias de Duchenne y Becker, ambas relacionadas con defectos en el gene para la distrofina, una proteína que se encuentra normalmente cerca de la membrana de la célula muscular y se adhiere a las proteínas en la membrana y las proteínas dentro de la célula.

Según algunas estimaciones, un 95 por ciento aproximadamente de niños varones con distrofia muscular de Duchenne (DMD) desarrolla cardiomiopatía y entre un 10 y un 30 por ciento mueren debido a ésta. Se estima que más de un 90 por ciento de personas con MD de Becker (BMD) desarrolla cardiomiopatía y ésta puede presentarse también en portadores de DMD y BMD.

También se observa cardiomiopatía dilatada en la MD tipo 2F del anillo óseo (LGMD), debido a defectos en el gene para el sarcoglícano delta, una proteína que se encuentra normalmente en la membrana de la célula muscular.

Elizabeth McNally, quien compartió la presidencia de la reunión con Towbin, presentó sus hallazgos recientes sobre aspectos cardíacos de las formas de MD en el anillo óseo con deficiencia de sarcoglícano. (McNally, directora de Investigación Cardiovascular en la Universidad de Chicago y receptora de un subsidio de la MDA, estudia el potencial de las células troncales de la médula ósea para convertirse en células musculares). Sus hallazgos recientes confirman los de otros investigadores y sugieren que pueden encontrarse algunas anomalías cardíacas en todas las formas de MD del anillo óseo con deficiencia de sarcoglícano (formas 2C, 2D, 2E y 2F).

En la distrofia miotónica tipo 1 que es provocado por un defecto genético del cromosoma 19, predomina un tipo diferente de problema cardíaco denominado defecto de conducción (que significa una anomalía en la forma en que los impulsos que controlan el latido del corazón se transmiten a través del corazón), aunque puede observarse también cardiomiopatía, especialmente en etapas tardías de la enfermedad.

El investigador William Groh, que recibe una subvención de la MDA y que labora en el Instituto Krannert de Cardiología de la Universidad de Indiana, está estudiando los trastornos del ritmo cardíaco y sus riesgos relacionados en la distrofia muscular miotónica (MMD), y presentó su extenso trabajo en este campo. Groh y sus colegas han estado estudiando unos 400 pacientes con MMD en 23 centros estadounidenses desde 1996.

Determinaron que la cardiomiopatía puede ser más común en este grupo que lo que se ha creído generalmente, aunque las anomalías de conducción son comunes también. Un veinte por ciento de los pacientes presentaron cardiomiopatía hipertrófica, un tipo de cardiomiopatía en el que la capa muscular del corazón se espesa, obstaculizando la capacidad de contención de sangre del corazón; y un 18 por ciento presentaron cardiomiopatía dilatada.

Determinaron también que con frecuencia los pacientes no presentan síntoma alguno, a pesar de padecer enfermedad cardíaca importante, hasta con riesgo de perder la vida.

Los pacientes con MD de Emery-Dreifuss (EDMD) tienen un riesgo muy alto de enfermedad cardíaca. En las personas con EDMD ligada a X, resultante de mutaciones en el gene para la proteína emerina, existe una probabilidad alta de tener defectos de conducción, con desarrollo tardío posible de cardiomiopatía y cicatrización del miocardio (capa muscular cardíaca).

En la forma de EDMD del cromosoma 1, que se debe a un defecto en el gene para las laminas A y C, existe con frecuencia una combinación de cardiomiopatía y defectos graves de conducción. Las laminas A y C provienen del mismo gene y se localizan en la membrana que rodea al núcleo de cada célula. La proteína emerina interactúa con las proteínas laminas cerca de esta membrana.

Las mutaciones en las laminas A y C subyacen también a la distrofia muscular del anillo óseo (LGMD) tipo 1B, y este trastorno conlleva también a defectos de conducción y cardiomiopatía. Los pacientes con LGMD2I, que se debe a defectos en el gene para la proteína relacionada con la fukutina, pueden también tener cardiomiopatía.

ENCONTRAR OBJETIVOS PARA LA TERAPIA
Varios biólogos moleculares e investigadores médicos, que trabajan para entender la base molecular de la cardiomiopatía, presentaron sus hallazgos.

La comprensión de estos mecanismos moleculares y aquéllos que subyacen la insuficiencia cardíaca (incapacidad del corazón para bombear una cantidad apropiada de sangre para las necesidades del cuerpo), la consecuencia más grave de la cardiomiopatía, puede proporcionar a la comunidad investigadora los objetivos que deben enfocar los tratamientos experimentales.

La membrana de la célula muscular, que es muy semejante en las células del músculo cardíaco y esquelético, es el sitio de muchos defectos que subyacen la distrofia muscular. Robert Bloch, subsidiado por la MDA y profesor en el Departamento de Fisiología de la Universidad de Maryland, mostró cómo la membrana de la célula muscular se conecta mediante filamentos al “aparato contráctil” en las células musculares. Cuando se entraba la membrana, es probable que suceda lo mismo también con el aparato contráctil.

La membrana es claramente más frágil en los modelos de ratones con distrofia de Duchenne, según se demostró en algunos videos impresionantes de células en movimiento bajo presión mecánica mostrados por Joseph Metzger, profesor del Departamento de Fisiología en la Universidad de Michigan.

Judy Anderson, profesora del Departamento de Anatomía Humana y Ciencia Celular en la Universidad de Manitoba (Canadá) en Winipeg, habló sobre el papel posible del óxido nítrico y la sintasa de óxido nítrico (necesaria para formar óxido nítrico) en el desarrollo de la cardiomiopatía. Anderson, quien cuenta con el apoyo de la MDA para estudiar el óxido nítrico en un modelo de ratones con DMD, discutió cómo una forma de sintasa de ácido nítrico (nNOS) falta en su lugar habitual, en ratones que carecen de distrofina. Esto, considera ella, puede ser parte de la razón por la que se desarrolle cardiomiopatía en estos ratones y en pacientes y podría ser un objetivo de intervención.

Los experimentos de Elizabeth McNally mostraron que puede existir una interacción entre el daño vascular y el daño del músculo cardíaco en las formas de LGMD con deficiencia de sarcoglícano y que cada una de las anomalías incrementa a la otra. Los espasmos vasculares, que podrían relacionarse con las contracciones de músculos con deficiencia de sarcoglícano en el interior de los vasos sanguíneos en algunas formas de la enfermedad, pueden dañar con seguridad el tejido del músculo cardíaco. Pero McNally sugirió también que el daño del músculo cardíaco podría, a su vez, causar daño vascular. Este aspecto vascular de la cardiomiopatía podría ser también un objetivo terapéutico.

Jill Rafael-Fortney, profesora auxiliar del Departamento de Bioquímica Molecular y Celular en la Universidad del Estado de Ohio en Columbus, identificó anomalías en proteínas que provienen de la pérdida de distrofina en ratones con DMD. Una de estas proteínas tiene que ver con las conexiones célula a célula.

Aparentemente, se necesita una proteína denominada p300 para que los corazones desarrollen cardiomiopatía hipertrófica, informó Nanette Bishopric, profesora adjunta de los Departamentos de Farmacología, Medicina y Pediatría en la Universidad de Miami. Sus estudios en ratones han demostrado que la p300 puede subyacer a la transición entre hipertrofia (crecimiento excesivo de células) e insuficiencia cardíaca, en ratones por lo menos. Actualmente está realizando algunos estudios en humanos.

Otro objetivo potencial para la terapia es una proteína denominada fosfolambano. Kenneth Chien, profesor del Instituto de Medicina Molecular en la Universidad de California en San Diego, le dijo al grupo que esta proteína puede ser un “factor fundamental” en el control de cómo las células cardíacas manejan el calcio. Cuando su grupo de investigación bloqueó la proteína fosfolambano en células humanas tomadas de corazones con insuficiencias, su función contráctil mejoró.

Entender cómo interactúan las laminas y emerinas podría conducir también a encontrar pistas relacionadas con la enfermedad en humanos y las mejores trayectorias para administrar el tratamiento.

La información adicional sobre la forma en que cada mutación afecta el comportamiento de las laminas y la emerina, que aparentemente requiere laminas para ubicarse adecuadamente en la célula, mejoraría la comprensión de las anomalías cardíacas en personas con EDMD y la forma de la LGMD relacionada a laminas.

Howard Worman, miembro del Comité de Asesoría Médica de la MDA y profesor adjunto del Departamento de Anatomía y Biología Celular en la Universidad de Columbia en Nueva York, describió su investigación sobre laminas, apoyada por la MDA, como lo hizo también Matthew Taylor, director de Genética Clínica de Adultos en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado.

Los ratones sin laminas muestran los mismos síntomas que los pacientes con EDMD incluyendo las anomalías de conducción en sus corazones.

Algunas mutaciones en el gene de las laminas A y C afectan la lamina A; algunas, la lamina C y otras, a ambas formas de la proteína. Algunos defectos ocasionan tanto cardiomiopatía dilatada como un defecto de conducción, mientras que otras aparentemente ocasionan solamente un defecto de conducción.

Los virus que afectan al corazón pueden desempeñar un papel en el empeoramiento de la cardiomiopatía observada en la DMD y BMD, informó Kirk Knowlton del Departamento de Cardiología de la Universidad de California en San Diego. Knowlton presentó su investigación mostrando que una enzima producida por el virus Coxsackie divide la proteína distrofina en un punto específico y que esta división de la proteína subyace a gran parte del daño cardíaco ocasionado por este virus.

La prueba más reciente presentada por Knowlton muestra que la deficiencia de distrofina, tal como la observada en la DMD y BMD, permite un acceso más fácil del virus a las células del músculo cardíaco y una vez ahí, una salida más fácil de ellas, a medida que el virus se reproduce y entra en las células vecinas. Knowlton sugirió que los virus Coxsackie y tal vez otros virus, podrían empeorar la cardiomiopatía relacionada con MD y que la deficiencia de distrofina probablemente hace que las personas sean más susceptibles a los efectos de esta infección.

TRATAMIENTOS DISPONIBLES Y RECOMENDACIONES DE EUROPA

La disminución de la carga de trabajo del corazón puede mejorar o estabilizar la cardiomiopatía y se espera evitar que avance hacia una insuficiencia irrevocable del corazón.

Jeffrey Towbin presentó pruebas de formas de cardiomiopatías sin MD que muestran que el descanso máximo del corazón con apoyo de un dispositivo ventricular mecánico ocasionó realmente la reversión de algunos aspectos de la cardiomiopatía.

Towbin dijo que en experimentos con animales, los medicamentos cardíacos denominados bloqueadores beta mostraron beneficios semejantes a los de dispositivos de apoyo ventricular, aunque fueron menos efectivos. Sin embargo, advierte que estos resultados no se han confirmado en humanos.

Varios cardiólogos observaron que en formas de este trastorno sin MD, el descanso del corazón cardiomiopático se logra comúnmente con inhibidores de enzimas que convierten la angiotensina (ACE) y con bloqueadores beta, pero se carece de estudios específicos en la distrofia muscular. Dijeron que se necesitan también estudios sobre los beneficios y riesgos relativos de varias formas de ejercicio.

Judy Anderson dijo que el esteroide deflazacort (semejante al medicamento estadounidense prednisona) parece aumentar la producción de la forma requerida de sintasa de óxido nítrico, mejorando significativamente la apariencia del músculo cardíaco en ratones con DMD.

Los marcapasos y desfibriladores implantables pueden disminuir el riesgo de apoplejía o muerte repentina en pacientes con ritmos cardíacos irregulares o frecuencias cardíacas demasiado bajas o demasiado altas. La investigación de William Groh se enfoca en determinar qué pacientes con distrofia miotónica se beneficiarían más teniendo un marcapasos. Observó que en Europa estos dispositivos se utilizan muy frecuentemente en la MMD.

Paula Clemens, quien cuenta con financiamiento de la MDA para estudiar la transferencia de genes en ratones con DMD, planea también una prueba de la coenzima Q10 y prednisona en hombres jóvenes un poco mayores con MMD, que utilizan sillas de ruedas.

La coenzima Q10 se utiliza para tratar otras enfermedades, incluyendo insuficiencia cardíaca congestiva y cardiomiopatía relacionadas a hipertensión. Aumenta la producción de energía celular, actúa como un antioxidante (restringiendo los compuestos dañinos denominados radicales libres) y obstaculiza la secuencia de la muerte celular.

Hace mucho tiempo que se sabe que la prednisona beneficia a los músculos esqueléticos en la DMD y existen algunas pruebas preliminares que su pariente cercano, el deflazacort, puede tener algunos beneficios en la función cardiopulmonar.

En caso de que los virus resulten ser contribuyentes importantes en la cardiomiopatía relacionada a la MD, los agentes antivirales podrían desempeñar un papel en el tratamiento. Además, la preocupación por la exposición viral, si se comprueba que es válida, puede moderar el entusiasmo por el uso de inmunosupresores para combatir la inflamación en la MD.

Kate Bushby, profesora en el Instituto de Genética Humana del Centro Internacional para la Vida en Newcastle upon Tyne, Reino Unido, presentó los hallazgos del 107o Taller del Centro Neuromuscular Europeo sobre el manejo de la afección cardíaca en la distrofia muscular, que se realizó del 7 al 9 de junio, 2003, en Naarden, Holanda.

El informe completo se publicó en el ejemplar de febrero 2003 de la revista Neuromuscular Disorders (Trastornos Neuromusculares).

El siguiente es un resumen de algunas recomendaciones de este informe para el cuidado médico de los pacientes:

MD de Duchenne
* ecocardiograma y electrocardiograma en el diagnóstico
* investigaciones cardíacas antes de cualquier cirugía y cada dos años hasta los 10 años de edad; cada año después de los 10 años de edad
* evaluación y tratamiento de disfunciones respiratorias en paralelo a las investigaciones cardíacas
* tratamiento con inhibidores de enzimas que convierten la angiotensina (ACE), considerando la adición de los bloqueadores beta si se encuentran anomalías progresivas

MD de Becker
* ecocardiograma y electrocardiograma en el diagnóstico
* investigación de cardiomiopatía, por lo menos cada cinco años
* tratamiento con inhibidores ACE y posiblemente con bloqueadores beta en caso de que se encuentren anomalías progresivas
* consideración de trasplante cardíaco

Portadores Femeninos de MD de Duchenne y Becker
* ecocardiograma y electrocardiograma en el diagnóstico o después de los 16 años de edad y cada cinco años, por lo menos, posteriormente, con evaluaciones más frecuentes si se encuentran anomalías o si existen síntomas músculo-esqueléticos o síntomas cardíacos severos
* tratamiento con inhibidores ACE en caso de que se detecten anomalías importantes, considerando la administración de medicamentos adicionales
* consideración de transplante cardíaco

Distrofia Miotónica Tipo 1
* electrocardiograma anual empezando con el diagnóstico
* monitoreo con grabadora portátil de electrocardiogramas (monitoreo Holter) por 24 a 48 horas en el diagnóstico, en pacientes adultos
* ecocardiograma en el diagnóstico, en distrofia miotónica congénita
* Monitoreo Holter en caso que el monitoreo anual muestre riesgo aumentado de un ritmo cardíaco anormalmente bajo; consideración de una medición invasiva de conducción cardíaca para ayudar a decidir si se requiere un marcapasos
* consideración de fármacos para tratar un ritmo cardíaco demasiado rápido en las aurículas (cámaras cardíacas superiores), pero reconociendo que estos pueden agravar la tendencia a un ritmo cardíaco excesivamente bajo o latido rápido del corazón en los ventrículos (cámaras inferiores)
* inserción de marcapasos al detectar anomalías progresivas del ritmo cardíaco
* no insertar desfibriladores rutinariamente hasta tener más pruebas que justifiquen su utilización

MD Congénita
* ecocardiograma y electrocardiograma en el diagnóstico
* ecocardiograma antes de una cirugía o como sugieran los síntomas, excepto en MD congénita debida a mutaciones en el gene de la merosina, en la que la cardiomiopatía no es generalmente progresiva

MD de Emery-Dreifuss Vinculada al Cromosoma X
* electrocardiograma en el diagnóstico y después, anualmente
* seguimiento de un cardiólogo, pues los cambios electrocardiográficos pueden ser sutiles y difíciles de interpretar
* electrocardiograma por 24 a 48 horas (monitoreo Holter) anualmente, con atención especial a la detección de ritmos cardíacos demasiado rápidos o demasiado lentos
* electrocardiograma con menos regularidad
* implante permanente de marcapasos cuando el electrocardiograma empiece a mostrar anomalías del nodo del seno auricular del corazón (marcapasos cardíaco natural) o nodos aurículoventriculares (estación de relevo de las cámaras superiores a las cámara inferiores del corazón)
* en presencia de anomalías de conducción sinoauricular o aurículoventriculares en el electrocardiograma, consideración de examen de electrofisiología invasiva para ayudar a determinar el tipo correcto del sitio de inserción de marcapasos y modo de operación
* existiendo fibrilación auricular frecuente (contracciones no coordinadas en las cámaras superiores) o paro auricular, consideración del anticoagulante warfarina para evitar coágulos o apoplejías

Portadores Femeninos de MD de Emery-Dreifuss Vinculada al Cromosoma X
* electrocardiogramas periódicos para detectar enfermedad de conducción auricular o aurículoventricular, mientras se espera un estudio adicional de los antecedentes naturales de afección cardíaca en las portadoras

MD de Emery-Dreifuss del Cromosoma 1
* consideración de desfibrilador implantable
* existiendo fibrilación auricular frecuente o paro auricular, consideración del anticoagulante warfarina para evitar coágulos o apoplejías

Formas 2C, 2D, 2E y 2F de MD del Anillo Óseo (LGMD con Deficiencia de Sarcoglícano)
* la misma supervisión que en el caso de la MD de Duchenne o MD de Becker para cardiomiopatía
* supervisión periódica por ritmos cardíacos anormales con electrocardiograma de Holter o grabación semejante
* tratamiento con inhibidores de enzimas que convierten la angiotensina (ACE) considerando la adición de bloqueadores beta para cardiomiopatía (se requieren estudios)
* consideración de tratamiento con antagonistas del calcio para disminuir anomalías del flujo de las arterias coronarias, ya que puede haber afección de los músculos lisos en las paredes de las arterias coronarias en la LGMD con deficiencia de sarcoglícano
* consideración de transplante cardíaco en pacientes seleccionados con insuficiencia cardíaca a pesar de la terapia

LGMD 2I (con Deficiencia de Proteína Relacionada con la Fukutina)
* supervisión por cardiomiopatía como en el caso de la MD de Duchenne o MD de Becker, tomando en cuenta que la gravedad de la cardiomiopatía puede ser desproporcionada en relación a la afección de los músculos esqueléticos
* tratamiento con inhibidores de enzimas que convierten la angiotensina (ACE), considerando la adición de bloqueadores beta para cardiomiopatía (se requieren estudios)
* consideración de transplante cardíaco en pacientes seleccionados con insuficiencia cardíaca a pesar de la terapia

LGMD 1B (Relacionada con Laminas A y C)

* consideración de desfibrilador implantable
* existiendo fibrilación auricular frecuente o paro auricular, consideración del anticoagulante warfarina para evitar coágulos o apoplejías

MD Facioescápulohumeral
* ecocardiograma y electrocardiograma en el diagnóstico, con seguimiento adicional dictado por el cuadro clínico; en pacientes con casos severos que iniciaron en la infancia, podrían necesitarse más exámenes


TERAPIAS FUTURAS – CÉLULAS DE REPARACIÓN
Dos oradores trataron sus hallazgos relacionados con células que residen en el corazón y que pueden originar células musculares cardíacas cuando se requieren reparaciones.

Kenneth Chien encontró células que ha denominado cardioblastos, que están aparentemente un poco más avanzadas que las células madre verdaderas, para convertirse en células de músculo cardíaco, pero que tienen algo de flexibilidad. Podrían explotarse en el futuro por su potencial en la reparación cardíaca.

Daniel Garry del Departamento de Cardiología Molecular en el Centro Médico del Suroeste de la Universidad de Texas en Dallas describió un marcador que ha denominado Abcg2, como vehículo de transporte de cassettes de fijación del Trifosfato de Adenosina (ATP), que aparece temprano en las células en el corazón en desarrollo de ratones, pero que desaparece más tarde, solamente para aparecer de nuevo en el tejido que necesita repararse. Estas pueden o no relacionarse con las células descritas por Chien.

Garry, que ha tenido financiamiento de la MDA para estudiar las células madre o troncales que pueden convertirse en músculo, sugirió también que el marcador podría ser en realidad una señal que recluta células de reparación de otro lugar, tal como la médula ósea.

En trastornos genéticos, las células troncales tendrían probablemente que corregirse genéticamente o tomarse de donadores sanos antes de que pudieran utilizarse como agentes totalmente eficaces de reparaciones, aunque algunos investigadores han sugerido que aumentar simplemente su número, aun sin una corrección genética, podría ser beneficioso para el tejido objetivo.


TERAPIAS FUTURAS – TRANSFERENCIA DE GENES
La terapia de genes mediante la transferencia del gene para la distrofina al corazón, es una estrategia altamente prometedora para la cardiomiopatía en la DMD y BMD.

Dongsheng Duan, subsidiado por la MDA y profesor auxiliar del Departamento de Microbiología e Inmunología Molecular en la Universidad de Missouri en Columbia, describió sus resultados extremadamente alentadores mediante la inyección de un gene para distrofina altamente miniaturizada (microdistrofina), directamente a la cavidad cardíaca en ratones con DMD.

El gene de la microdistrofina es suficientemente pequeño como para caber en el interior de un virus adeno-asociado (AVV), considerado un vehículo de transporte eficaz para genes cuyo objetivo es el tejido muscular. Los ratones carentes de distrofina a los que se les administraron estos genes, mostraron producción de la proteína distrofina en las células de sus músculos cardíacos durante 10 meses cuando menos.

Jeffrey Chamberlain, profesor del Departamento de Neurología en la Universidad de Washington en Seattle, quien durante mucho tiempo ha recibido subsidios de la MDA y que está trabajando en estrecha colaboración con Duan en la transferencia del gene para la distrofina utilizando vehículos de transporte AAV, presentó su trabajo sobre tipos diferentes de AAV. Ha encontrado que utilizar el tipo 6 puede ser la mejor forma. También está considerando interruptores moleculares diferentes que “encienden” el gene transferido en el tejido objetivo.

Chamberlain determinó que es crucial “encender” el gene solamente en el tejido objetivo (músculo), porque “encenderlo” en cualquier otra parte puede evocar una respuesta inmune no deseada. Dijo que el mejor interruptor del músculo esquelético se denomina CK6, pero desafortunadamente no funciona en tejido cardíaco, por lo que es necesario encontrar otro modo de “encender” el gene en el corazón.

Entregar el gene a un músculo aislado, como lo es el corazón, podría ser muy útil en las distrofias musculares de Duchenne y de Becker (DMD y BMD). Sin embargo, la forma ideal de terapia de genes sería entregar este gene a toda la musculatura a través de la circulación.

Hansell Stedman, profesor adjunto del Departamento de Cirugía en la Universidad de Pennsylvania, subvencionado por la MDA, describió procedimientos quirúrgicos-químicos combinados que ha comprobado en animales, que podrían posibilitar la entrega vascular a zonas enteras del cuerpo.

Charles Bridges, colega de Stedman y Jefe de Cirugía Cardiotorácica en el Sistema de Salud de la Universidad de Pennsylvania, mostró que aislar el corazón del resto de la circulación podría ser útil para entregar genes específicamente al corazón.

Barry Byrne, subvencionado por la MDA y director del Centro Powell de Terapia de Genes en la Universidad de Florida en Gainsville, discutió los requisitos reglamentarios para producir vehículos de transporte viral de genes apropiados para el uso humano en los Estados Unidos.

Observó que aunque ahora se están desarrollando formas de AAV más eficaces y tal vez más seguras, cambiar de las ahora aprobadas para el uso humano, ocasionaría un retraso importante en el inicio de pruebas en humanos.



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