INVESTIGADORES EXTRAEN DEFECTO GENETICO EN TIPO COMUN DE DISTROFIA MUSCULAR
INVESTIGADORES EXTRAEN DEFECTO GENETICO EN TIPO COMUN DE DISTROFIA
MUSCULAR
TUCSON, Ariz., 6 de julio de 2003 -- La Asociación de la Distrofia Muscular
anunció hoy que un compuesto producido en laboratorio cuya acción
consiste en cercenar un defecto en el gene de la proteína muscular distrofina
se ha utilizado con éxito en ratones para el tratamiento de una enfermedad
semejante a la distrofia muscular
de Duchenne.
La distrofia muscular de Duchenne (DMD), la DM más común en la
niñez, resulta de un defecto (una mutación) en el gene distrofínico,
que normalmente porta instrucciones para una importante proteína muscular.
El becario de la MDA Stephen Wilton, biólogo molecular del Centro para
Desórdenes Neuromusculares y Neurológicos de la Universidad de
Australia Occidental en Perth, fue uno de los integrantes del equipo investigador
que publicó sus hallazgos en la edición de agosto de Nature Medicine
(el estudio aparece en www.nature.com/nm).
Terry Partridge, investigador del Grupo de Biología de Células
Musculares del Colegio Imperial de Medicina en Londres, también participó
en el estudio. Partridge ha recibido subvención de la MDA para realizar
trabajos relacionados de biología muscular.
“Estamos muy entusiasmados con este enfoque, pues en manos de este grupo
de investigadores resulta relativamente eficiente”, dijo la Directora
de Desarrollo de Investigaciones, Sharon Hesterlee. “También parece
superar algunos de los problemas potenciales que hemos visto con otros métodos,
tal como el rechazo por parte del sistema inmunológico cuando usamos
virus de vehículo para administrar genes corregidos. Estaremos trabajando
agresivamente con este grupo a fin de diseñar estudios de seguimiento
que nos pongan en camino a los ensayos humanos.”
La DMD es una enfermedad progresiva de pérdida muscular que afecta casi
exclusivamente a niños varones, debilitando los músculos voluntarios,
así como los músculos del corazón y del sistema respiratorio.
Los niños que presentan esta enfermedad van deteriorando durante la infancia
y la adolescencia, y por lo general mueren apenas alcanzada la edad adulta.
Este estudio actual, realizado en Australia, Inglaterra y Gales, adopta una
nueva propuesta para el tratamiento de Duchenne, al recortar en ratones con
deficiencia de distrofina, la parte correspondiente a las instrucciones genéticas
distrofínicas que contienen un error (una mutación). La mutación
en estos animales es una “señal de alto” que hace que la
célula deje de procesar esas instrucciones antes de haber completado
su “lectura” e interpretación, lo que a su vez ocasiona la
producción de una proteína de distrofina muy escasa y nada funcional.
Wilton y su equipo provocaron que el ratón produjera células
musculares que ignoran la señal de alto y traducen las instrucciones
genéticas, salvo las que contienen la señal de alto equivocada,
en moléculas casi normales de proteína de distrofina. Su método
empleó un compuesto que contiene “un oligo antisensorial”,
es decir, una molécula que se adhiere a las instrucciones genéticas
distrofínicas cercanas a la mutación y evita que la célula
perciba la señal de alto, así como una molécula llamada
F127 que mejora la administración del compuesto antisensorial a las células
musculares.
Los ratones recibieron inyecciones de la combinación F127 antisensorial
en un músculo de la pierna. Dos a cuatro semanas después, los
músculos inyectados mostraron lo que los investigadores consideran una
cantidad de distrofina cercana a la normal, en alrededor del 20 por ciento de
sus fibras musculares.
Los científicos también descubrieron que los músculos
inyectados pueden producir más fuerza que los músculos deficientes
en distrofina no inyectados, aunque no son tan fuertes como los músculos
de un ratón normal.
Los ratones aceptaron la distrofina recién producida sin montar un ataque
inmunológico, incluso cuando se les aplicó una segunda inyección.
“Aunque esto es muy prometedor, todavía falta un largo camino
por recorrer”, dijo Wilton. “Actualmente, nos encontramos estudiando
maneras de lograr que la droga sea más estable y biológicamente
activa. Por ejemplo, debe demostrarse que la aplicación del compuesto
F127 antisensorial durante largos periodos sea segura, pues se trata de un tratamiento
y no de una cura permanente. Debemos determinar la duración de sus efectos
benéficos para establecer los regímenes de tratamiento apropiados”.
Partridge, quien al principio permaneció escéptico de esta estrategia
de omisión del error, dijo: “Yo mismo soy un converso a esta idea,
pero el obstáculo principal consiste en averiguar si se puede lograr
que funcione a nivel de todo el organismo. De ser así, entonces podrían
contemplarse los ensayos humanos”.
La MDA es una agencia voluntaria de la salud que está trabajando para
derrotar a más de 40 enfermedades neuromusculares mediante programas
de investigación a nivel mundial, servicios completos y la educación
profesional y de salud pública de gran alcance. Los programas de la MDA
son financiados casi por completo por fondos de contribuyentes privados.
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