NUEVAS TERAPIAS CON DROGAS RESULTAN PROMETEDORAS EN RATONES CON
ALS
ORLANDO, Fla., a 7 de noviembre de 2002 — En experimentos con ratones, los
científicos han encontrado varias pistas nuevas en la búsqueda de tratamientos
efectivos con drogas para la
esclerosis lateral amiotrófica (ALS), una enfermedad neurológica letal
que presenta síntomas iniciales en la edad adulta.
La ALS mata las células nerviosas que controlan los músculos (neuronas motoras)
en la médula espinal, llevando a parálisis y muerte por fallo respiratorio, a
menudo dentro de tres a cinco años del diagnóstico. Cerca de un 10 por ciento
de los casos son genéticos, pero en la mayoría se desconoce la causa. El único
tratamiento con drogas aprobado por la FDA, riluzole (Rilutek), prolonga la
vida por tan sólo unos pocos meses.
El riluzole trabaja limitando la habilidad de las células cerebrales para
liberar glutamato, un químico que normalmente estimula las neuronas motoras,
pero que se acumula a niveles tóxicos en la médula espinal de personas con ALS.
Dada la evidencia de otros eventos en el proceso de la enfermedad, los
científicos están investigando los beneficios potenciales de otras drogas.
En la 32a reunión anual de la Sociedad para la Neurociencia celebrada aquí el
miércoles, dos grupos describieron sus resultados después de hacer pruebas con
nuevas drogas y combinaciones de drogas en ratones que tienen una forma
genética de ALS.
Un grupo, dirigido por M. Flint Beal en la Universidad Cornell en Ithaca, N.Y.,
demostró que los ratones — que acarrean mutaciones de un gene llamado SOD1 —
viven varios días más si son tratados con porfirina de hierro. Este compuesto
se relaciona con un químico encontrado en la hemoglobina, una proteína que
aglutina oxígeno en las células rojas de la sangre y que se cree que
contrarresta el estrés de oxígeno, una acumulación de radicales libres basados
en oxígeno.
La porfirina de hierro prolongó la supervivencia de los ratones SOD1 al ser
suministrada antes o después del inicio de la enfermedad, mejoró su desempeño
motor y redujo los niveles de malondialdehido (un indicador de estrés de
oxígeno) en su médula espinal.
El grupo de Beal también hizo pruebas con los efectos de inhibir las
metaloproteinasas de matriz (MMPs), enzimas que activan proteínas en las
superficies exteriores de las células. Un tipo, MMP-9, se encuentra elevado en
la médula espinal de ratones SOD1, llevando posiblemente a la activación del
factor de necrosis de tumor alfa (TNF-alpha), una proteína de la superficie
celular que contribuye a la inflamación y la muerte de la célula.
Como un paso inicial en la inhibición de MMP-9, el grupo de Beal eliminó el gene
MMP-9 en los ratones SOD1; la eliminación de ambas copias del gene prolongó su
supervivencia en un 31 por ciento.
El grupo de Beal también ha tratado a los ratones con un inhibidor de MMP —
desarrollado por Roche Pharmaceuticals para tratar artritis y cáncer — pero la
droga prolongó la supervivencia solamente en un 10 por ciento.
Finalmente, un grupo dirigido por Jean-Pierre Julien en la Universidad McGill en
Montreal hizo pruebas con un cóctel de tres drogas consistente en riluzole,
minociclina y nimodipina.
La minociclina, un antibiótico que se cree inhibe la apoptosis (suicidio
celular), prolonga la supervivencia de los ratones SOD1 por unas tres semanas y
está siendo comprobado en pacientes con ALS en una prueba clínica financiada
por la Asociación de la Distrofia Muscular. La nimodipina se utiliza para
tratar hemorragias cerebrales y trabaja bloqueando la entrada de calcio en las
neuronas — considerada por algunos expertos en ALS como un evento temprano en
la muerte de neuronas motoras.
Los ratones SOD1 que recibieron cada una de las tres drogas cuando estaban en
las etapas tempranas de ALS vivieron unas seis semanas más que los ratones no
tratados. Ya que las tres drogas están aprobadas por la FDA para tratar
diferentes enfermedades, el cóctel de tres drogas podría ser rápidamente
aprobado para pruebas clínicas.
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